jueves, 11 de diciembre de 2014

El sol y las luciernagas

Buscando iluminación partí persiguiendo luciérnagas.
Ignorando el brillo de tu luz de sol a mis espaldas.
No me daba cuenta como me alejaba
La luz era escasa, a ciegas yo andaba. 

Me encontré en tinieblas rodeado de luciérnagas 
La luz sumada de cada una no era suficiente 
Anhelaba sentir el cálido sol sobre mi frente
Necesitaba regresar, perdido estaba entre las ciénagas.

No sabía encontrar el camino de regreso 
La oscuridad mentía manteniéndome en su universo. 
Desesperado estaba buscando mi hogar
Anhelaba volver y en casa por fin descansar. 

Escuché una voz en el cielo que me decía:
Mira hacia arriba y seguí al sol 
Jesús es la verdad y tu camino, 
seguí su luz ese es tu destino 

Emprendí el regreso a casa y algunas veces tropecé.
Y aunque he caído siempre me levanté. 
Cuando la esperanza perdí, su amor la devolvió 
Cuando perdí la confianza, su amistad me consoló.

A veces me afane buscando un camino que seguir 
Cuando el único camino sos tu Jesús, sin ti ya no se vivir. 

Las tinieblas se han marchado, no pueden con su luz.
Te dedico estas letras a ti mi amado Jesús

Quizás tu que estas leyendo estas cansado de seguir luciérnagas,
ellas brillan muy felices volando sobre la ciénagas,
en lo que tu te ahogas viéndolas, sofocándote en aguas negras.

La luz del sol siempre esta sobré tu cabeza.
Por muy lejos que te encuentres encontrarás el camino, ten la certeza.

JLG

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