Llegó la noche, entre sollozos, abrazos y caricias la despedida era inminente. Así cómo el destino había cruzado sus caminos sus decisiones los separaban para siempre.
Y los años pasaron, cada quien seguio su camino pero nunca olvidaron el tiempo que compartieron juntos y menos esa tarde hermosa donde todo pareció estar de nuevo bien, donde no hubo nada y esa nada lo fue todo...
Ahora los huesos reumáticos de 2 viejos crujen al imaginar como hubiera la vida sido si esa misma tarde por siempre la hubieran vivido.
Adios.
Ahora los huesos reumáticos de 2 viejos crujen al imaginar como hubiera la vida sido si esa misma tarde por siempre la hubieran vivido.
Adios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario