sábado, 31 de agosto de 2013

Para aquella ilusión pasajera...

Austeros de esperanza eran mis días.
Sediento de ilusión mi corazón se encontraba, y como un 
tornado apareciste en mi vida
rodeando de luz y emoción mis días.
Inesperadamente mi mente cautivaste, 
devolviéndole a mi rostro las sonrisas perdidas y trayendo de nuevo los suspiros ilusionados que un día creí ya nunca volverían. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario