jueves, 29 de agosto de 2013

Un día común.


Suena la alarma del celular. Un rayo de sol se inmiscuye entre las cortinas y me da justamente en la cara. Con los ojos aun cerrados busco apagar la alarma del celular que yace en algún lugar del suelo junto a la cama, seguramente la noche anterior entre sueños lo boté de la meza de noche; recuerdo haber visto un correo electrónico a eso de las 3 am, agh "esa gente que nunca duerme".

Se que tengo que levantarme y darle seguimiento a los problemas acumulados durante el ultimo mes, pero el animo anda bajo y no me quiero levantar. La partida del socio técnico de la empresa ocasionó que los proyectos no avanzaran al ritmo requerido causando atrasos en los proyectos y clientes muy molestos.

Cuando se es emprendedor se debe aprender a asumir el estrés y la presión y no pasarla a nadie. Ese es nuestro deber, nuestra misión y nuestro propósito de ser y todo esto solo para hacer realidad nuestros sueños. El emprendedor tiene la especial habilidad de soportar grandes cargas de estrés porque si no lo hace, las pasa al equipo de trabajo y si eso sucede el resultado es nefasto. El equipo de trabajo debe preocuparse solo por producir y por producir.

Cuando se es emprendedor los problemas personales de los empleados se vuelven también MIS PROBLEMAS, por que si su mama esta enferma, se peleó con la novia, tiene problemas con tarjetas de crédito, etc. la productividad cae y eso repercute en atrasos y clientes molestos. Los problemas del cliente también son problemas nuestros, que si un cliente del cliente se atraso con el pago y por eso no nos paga, que si el cliente esta deprimido y se lo trago la tierra en fin, se debe aprender a lidiar con los problemas de todos los que nos rodean y aveces ser pro activo para ayudar a solucionarlos, porque un problema menos para mi cliente, para mis empleados, para mis socios, ¡ES UN PROBLEMA MENOS PARA MI!

El día apenas empieza y después de una relajante ducha con agua muy caliente estoy listo para trabajar y hacer que todo avance, aunque sea un centímetro, pero que avancemos. A pesar de las dificultades y la avalancha de problemas, cada día es una oportunidad.

El día de trabajo comienza, soy el primero en la oficina. Suena el timbre, es uno de los ingenieros en sistemas del equipo, el primero en llegar. Entra cabizbajo. -¿Como te va Juan? -Pues ahi, bien. -¿Que tal siguió tu mamá? -Ya mejor, gracias por preguntar. -Animo campeón, tenemos que avanzar y tratar de acortar las fechas de entrega porque el cliente esta encabronado.

Los minutos pasan y llega el resto del equipo, el ambiente es tenso porque todos saben que vamos atrasados y a nadie le gusta dar ni recibir malas noticias. Me toca hacerle de director de orquesta y hacer que los ánimos mejoren y cambiar el ambiente tenso por uno jovial. Después de contar unos chistes y hacer que la gente hablara el ambiente cambia y todo marcha bien nuevamente. Solicito un reporte de avances y un estimado de horas de desarrollo por cada una de las funcionalidades de los proyectos; después de unos minutos tengo los reportes. Malas noticias. Programo una reunión urgente con uno de mis mejores clientes, para notificarle que nos vamos a atrasar. Tan solo pensar en la reunión y en como se lo vamos a explicar, me llena de ganas de salir corriendo y desaparecer. Pero no, mi papel es permanecer firme, aguantar esas cargas y planificar para evitar que suceda de nuevo, no hay espacio para la debilidad ni la tristeza, al menos no entre 8am y 8pm, mi jornada laboral.

A veces me pregunto porque decidí seguir este camino, hubiera sido mas fácil conseguir un empleo y dedicarme solo a lo que me dicen que tengo que hacer; pero de algo estoy seguro, no seria tan feliz, tan libre, tan yo...





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